Si te gusta decorar tu casa pero cada vez que entras a Pinterest terminas con más dudas que ideas claras, necesitas un moodboard.
No es algo “extra” ni solo para diseñadores: es la herramienta que le da orden, coherencia y dirección a cualquier proyecto de interiorismo, desde cambiar tu recámara hasta renovar todo tu departamento.
En este artículo te explico qué es un moodboard, para qué sirve y cómo crear uno paso a paso, usando una herramienta sencilla y accesible, tal como lo hacemos los diseñadores de interiores.
Si eres más de ver que de leer (te entiendo), aquí puedes ver el video completo donde te explico todo el proceso paso a paso:
Un moodboard, o tablero de inspiración, es una guía visual que te ayuda a definir la atmósfera, el estilo y la sensación que quieres lograr en un espacio antes de tomar decisiones importantes como comprar muebles, elegir colores o cambiar materiales.
Más que una colección de imágenes bonitas, a mi me gusta entenderlo como una brújula creativa: te mantiene enfocado y evita que termines mezclando estilos, colores o ideas que no tienen nada que ver entre sí.
Por eso los diseñadores de interiores lo usamos como el primer paso de cualquier proyecto. Es la manera más clara de aterrizar ideas y asegurarnos de que todo tenga coherencia desde el inicio.

Un moodboard se puede hacer de dos formas:
En este caso nos vamos a enfocar en el moodboard digital, porque es más práctico, fácil de modificar y no requiere comprar nada extra.
Existen muchas herramientas para crear moodboards digitales: PowerPoint, Canva, Photoshop o Illustrator. Sin embargo, la que uso con más frecuencia y que recomiendo ampliamente, es Milanote.

¿Por qué?
En la práctica, funciona como un tablero infinito donde puedes organizar ideas, imágenes y referencias sin complicarte la vida.
Antes de buscar imágenes, hay que detenerse un momento. Este paso es clave y suele ser el más ignorado.
Piensa en sensaciones, no en objetos. Algunas preguntas que te pueden ayudar son:

De aquí suelen salir palabras como: cálido, natural, minimalista, elegante, relajado, contemporáneo.
Estas palabras serán el filtro para todo lo que venga después.
Aquí ya hablamos de referencias más claras, respecto a los estilos de diseño, por ejemplo:
No necesitas etiquetas complicadas, solo tener claro qué tipo de estética estás buscando para no perderte en el proceso.
Ahora sí, es momento de buscar imágenes, pero con criterio. Un error común es guardar todo lo que “te gusta”. En lugar de eso, enfócate en recolectar imágenes de:
Cada imagen debería responder a una sola pregunta: ¿Esto se parece a lo que quiero lograr en mi espacio?
Si la respuesta es sí, se queda. Si no, se elimina sin culpa.
Cuando ya tienes varias imágenes, es momento de editar. Revisa tu tablero y:
Un buen moodboard se siente coherente incluso sin explicarlo. Si una imagen resalta demasiado o no “conversa” con las demás, probablemente sobra.
Porque te ayuda a:
Es la diferencia entre “compré cosas que me gustaron” y “mi casa tiene una idea clara”.
Un moodboard es una herramienta simple, pero muy poderosa. Te permite darle intención a tus ideas y claridad a tus decisiones antes de mover un solo mueble.
Si nunca habías hecho uno, este es el mejor momento para empezar. Y si ya lo hacías de forma intuitiva, ahora tienes un proceso más claro para llevarlo al siguiente nivel.